
La vida de Jennette McCurdy ha sido trágica debido a una infancia y adolescencia marcadas por el abuso físico y emocional de su madre, quien la forzó a actuar, controlaba cada aspecto de su vida (incluyendo su alimentación y apariencia), y la manipuló hasta su muerte, lo que llevó a McCurdy a sufrir trastornos alimenticios (anorexia y bulimia), problemas de salud mental y una relación disfuncional con el éxito en la actuación, temas que detalla en su libro «¡Me alegro de que mi madre se muriera
La trágica vida de jennette mccurdy